lunes, 16 de octubre de 2017

Mujeres sin hogar, ocultas e invisibles

“Tuve mi larguísima época de sofás, ocupando el salón de mis amigos durante años, de un lado a otro y luego llega un momento en el que ya tienen que decir ‘hasta aquí’. Tú no estás bien y ellos acaban hasta el moño de ti. Pero, gracias a dios, nunca me dejaron quedarme en la calle”. Sin terminar las frases, Patricia rememora el que pudo ser su primer día viviendo en la calle. “Llegó el SAMUR y llamaron a mi hermano, el teléfono de su trabajo era el único que recordaba”. Así cambió el rumbo. Hoy vive en una habitación en un piso compartido, que paga gracias a la renta mínima de inserción (REMI) de 400 euros y que estira para pagar facturas y comer. Duerme en una cama, pero se considera una persona sin hogar. Una mujer sin hogar. 

La tipología europea de personas sin hogar y exclusión residencial contempla a aquellas que viven sin vivienda o en viviendas inseguras o inadecuadas. Estas circunstancias podrían dar forma al concepto de “sinhogarismo”, pero Patricia prefiere hacer uso de otro término que considera más adecuado y que acuñó un amigo suyo: el sinlugarismo. Porque, “más que sin hogar, es sin lugar, sin ese sitio de donde eres tú”, trata de explicar. “La gente, cuando habla de sinhogarismo, piensa en gente sin techo y no es lo mismo. Es no tener un duro y no tener de donde sacarlo”. 

Sabe de lo que habla. Después de trabajar durante más de 15 años en un puesto fijo, perder el empleo e invertir sus ahorros en otro proyecto que se truncó, esta mujer de 59 años se vio “sin nada a lo que agarrarse”. Pero este giro vital no es producto de un instante, sino de un proceso. “Es poco a poco, cada vez tienes menos y a partir de ahí no hay manera de salir porque ya tienes muchos años y es complicadísimo todo… estás colgando de un hilo. Lo único que te queda es irte a vivir debajo del Puente de Segovia. Y encima te culpabilizas de todo”. 

La cifra

Según el último recuento del Ayuntamiento de Madrid, el sinhogarismo femenino representa solo un 11%, pero ahí solo se refleja la gente que está en la calle, en los albergues o en domicilios de las ONG. “El resto no se ve, por ejemplo, no se me ve a mí”, señala Patricia. La apreciación que hace esta mujer da en la clave del efecto invisibilizador y potenciador de desigualdades de la estructura patriarcal sobre las mujeres. Y en cuestión de pobreza y exclusión social, el impacto no es menor. 

“El sinhogarismo de mujeres es mucho más oculto, más invisible. Por eso es importante mirar este fenómeno desde una perspectiva de género”, apunta Cristina Hernández, responsable de Incidencia de RAIS Fundación. “Si todas las personas sin hogar están en una situación vulnerable, las mujeres lo están más porque ellas, además, sufren la violencia estructural que nos afecta a todas las mujeres”, subraya Hernández. 

Para Patricia, combatir la invisibilidad del sinhogarismo femenino pasa, precisamente, por darle visibilidad “desde dentro”. Aunque lamenta que “nadie quiere pertenecer a este club” y que “lo que hay que hacer es dejar de estigmatizarlo, de sentirse culpable. Una buena herramienta para salir del armario es su participación en el blog Realidades, donde escribe, junto con otros compañeros, sus experiencias como mujer sin hogar.

Elena Somavilla es una mujer de tez dura y curtida por el sol, tiene tres puntos tatuados en la piel, pero no sabe si es gitana, aunque no le importa. “Sea lo que sea, soy mujer y soy persona”. Conversar con ella es alternar drama con humor. Lo segundo es su antídoto para combatir lo primero. También es una amalgama de recuerdos que tiene como punto de partida su infancia en un colegio de monjas en Santander, hasta que, siendo muy jovencita, con una débil o nula estructura familiar, llegó a la localidad madrileña de San Fernando de Henares. 

“He vivido en un banco, en hostales, debajo del puente, en todos lados”, dice esta madre y abuela. Uno de los lugares donde ha pernoctado es un minúsculo hueco de unos tres metros de largo por menos de uno de ancho, escondido al costado de un local abandonado en una barriada de San Fernando. “El rincón”, lo llama ella. Ahí ha pasado noches con Daniel, uno de sus hijos, que sigue habitando ese espacio, donde ahora tiene un colchón, algún plato y cubiertos, y las muchas o pocas pertenencias que se pueden tener viviendo a la intemperie. 

“Yo me ponía al fondo, más cerca de la pared y él delante. Así nos dábamos calor y nos protegíamos”, explica Elena. Aunque ella ahora tiene una habitación alquilada, que paga con una ayuda de 360 euros por minusvalía que percibe, y que en ocasiones cede a alguno de sus hijos, su última estancia ha sido en una caseta cerca del cementerio, que todavía frecuenta. Saca el móvil para mostrar el lugar. “Mira, esta es la entradita con su cortina. Aquí tengo mi espejo. Este cuadro lo encontré y lo puse... Vas reciclando lo que puedes coger por ahí y lo apañas. ¿Quién dice que no se puede vivir en la calle medianamente bien?”, dice orgullosa. 

“Mejor eso que estar tumbada en ese banco expuesta a que te maten, a que te quemen, a que te violen… estoy más protegida ahí dentro con mis muertos que aquí”. Elena denuncia haber sufrido palizas y varias violaciones. Poco a poco intenta vencer el miedo acumulado de tantos años de desprotección que han mellado en su autoestima hasta pasar cerca de una década sin poderse mirar al espejo. 

“En la calle hay mucha diferencia entre hombres y mujeres, te tienes que esconder mucho, me ha tocado salir varias veces corriendo. En alguna ocasión me he escudado en la bebida para no tener miedo de vivir en la calle y cuando te quieres dar cuenta eres un zombi”. Elena cree que las personas que, como ella, viven en la calle no son invisibles. “Si lo fuéramos, no nos verían como parásitos. Están pendiente de nosotros para insultarnos, para señalarnos, para humillarnos, ofendernos, y no pueden pensar que ellos pueden ser los siguientes. Aquí hay mucha gente que tiene hipotecas, cuando no la pueden pagar les embargan y de ahí te quedas en la puta calle”. Con estas crudas palabras recuerda que el fenómeno del sinhogarismo lleva consigo un problema estructural de falta de garantías del derecho a la vivienda. 

En el Estado español existen pocas investigaciones acerca de las personas sin hogar y la tarea se complica aún más para conocer el sexo, algo importante para trabajar en la necesidad de incluir la perspectiva de género al hablar y, sobre todo, tratar el sinhogarismo femenino. A pesar de esta escasez, algunos datos alertan de la extrema vulnerabilidad a la que se enfrentan las mujeres. Según el Observatorio Hatento, el 60% de las mujeres que viven en la calle es víctima de delitos de odio, y el 14,8% ha sufrido agresión sexual.
Darío Pérez, jefe de Departamento de Samur Social, indica que en Madrid “hoy todos los centros atienden a las mujeres” y eso refleja “cierta feminización de la exclusión”. Sin embargo, usuarias y algunas entidades sociales consultadas se quejan de las carencias en el trato directo con las mujeres sin hogar desde el paraguas de la atención institucionalizada.

Necesidades específicas

“En los albergues los cuartos de baño no están habilitados para la higiene personal femenina, no tienen en cuenta a quién o cómo tienen que pedir compresas o tampones”, pone como ejemplo Cristina Hernández. Hace hincapié en que, por ejemplo, “las condiciones de seguridad de las mujeres no están garantizadas ni se atienden las necesidades específicas de miedo y de terror”. La propia Elena denuncia que, en alguna ocasión, después de esperar para entrar en un centro y dormir, se ha quedado sin plaza a falta de habitaciones para mujeres. Pero, especialmente, advierte que “esos sitios dan miedo, porque ahí está todo mezclado”. 

“En todo somos invisibles las mujeres. Hasta en el albergue, que ponían lo que los hombres querían en la televisión. Una vez pusieron guarrerías y me decían ‘pues yo te haría esto o lo otro’. Imagínate como me sentía: humillada y muerta de miedo”, relata.
 
Después del viacrucis que esta mujer lleva a sus espaldas, le cuesta imaginar alcanzar otra vida, menos amarga, menos dolorosa. Dice haber perdido la fantasía y la fe, pero todavía es capaz de soñar un poco. “Sobre todo cuando estás pasando hambre, frío, de todo, y en invierno vas paseando y miras las casas con su salón, con su luz… piensas, ¡cómo me gustaría estar ahí viendo la tele o cocinando, que siempre me ha encantado cocinar! Cuando he tenido casa, he sido muy casera. Luego, por circunstancias de la vida, llegó lo peor y acabé en la calle”. A.G, una joven de 30 que prefiere no desvelar su identidad, pudo evitar la calle como última salida, tras vivir situaciones límite por falta de vivienda y empleo.

Esta chica, que comenzó a trabajar a los 19 años para aportar en su familia —un núcleo monomarental—, fue encadenando un empleo tras otro. Además, experimentó en primera persona los estragos de la crisis. Por un lado, no pudo continuar sus estudios universitarios y por otro, sus últimos trabajos fueron sin contrato. Precisamente, una de las tendencias registradas en Europa por el Observatorio Europeo de Sinhogarismo es el aumento de la proporción de mujeres jóvenes en este colectivo.

“Intenté buscar otro trabajo, pero en cuanto se me acabaron los ahorros no tuve posibilidad de nada y fue cuando contacté con una trabajadora social, me derivaron a un sitio de intermediación de empleo y a través de ahí me ayudaron con la vivienda”. En ese proceso, de unos tres años, pasó tres meses en casa de una persona mayor para hacer acompañamiento, después fue derivada a un piso compartido pero tutelado por el Ayuntamiento de Madrid, con visitas semanales y vigilado por una asociación, y finalmente pasó a otro piso en que pudo vivir sola, gestionado por una ONG, por el que pagaba una cuantía simbólica.

“Virtualmente he podido estar en la calle, si no se hubiera dado una serie de acontecimientos”, explica A.G., quien también reconoce tener respaldo emocional por parte de su familia, pero que carece de un colchón económico. Desde hace unos meses ha conseguido un empleo que le permite alquilar una habitación con otras chicas de su edad y reanudar su proyecto de vida con cierta estabilidad y con el sosiego de, a pesar de haber recorrido una etapa dura, contar “con herramientas para salir adelante”. A.G. se ha desprendido por completo de la culpabilidad y cree que su situación no es aislada. “Puedes tener a mucha gente a tu alrededor en una situación parecida y no saberlo, lo digo por mi propia experiencia. Yo misma no doy a conocer mis circunstancias a otra gente con la que no tengo la suficiente confianza, por pura supervivencia, por no sentirte más vulnerable”, reconoce. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Asamblea de trabajadorxs de Intervención Social



  


Este año termina la vigencia del Convenio Colectivo de Acción e Intervención Social y es muy probable que se abra negociación para un segundo convenio de Intervención Social.
 
 Durante estos años se han conseguido avances muy importantes, la subrogación se ha implantado ya como una práctica normalizada, las Administraciones se referencian en el convenio colectivo para elaborar sus pliegos, dotando económicamente los servicios de intervención social conforme a las retribuciones contempladas en nuestra negociación colectiva.  Es un hecho nada desdeñable para futuras negociaciones…

 Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer:

Las condiciones laborales y salariales del sector son manifiestamente mejorables.

 La dignificación de lxs profesionales y el fortalecimiento de los servicios de intervención social resulta imprescindible.

 Mejorar nuestro convenio apostando a la par por la defensa de los servicios públicos (y de calidad) debe ser un empeño incesante para nosotrxs.

 Porque Tu participación , tus aportaciones, tu  compromiso y la movilización, son nuestras mejores herramientas para conseguirlo...
 …desde el Sector de Intervención Social de la FSC de CCOO de Madrid, convocamos a los comités y secciones sindicales de nuestro ámbito y a todxs lxs  trabajadorxs de estos centros de trabajo afectados por la negociación del Convenio de Intervención Social.  

jueves, 21 de septiembre de 2017

La lucha sirve, la lucha sigue


El miércoles volvimos a concentrarnos frente al Área de Equidad del Ayuntamiento de Madrid. Porque nos sobran los motivos. Unas 70 personas volvimos a recordarle a Marta Higueras que los derechos de las personas sin hogar y de quienes les atendemos no pueden seguir vulnerándose.

Vamos consiguiendo avances importantes. Los responsables municipales han anunciado que se mantendrá la "comida caliente" y que hay presupuestado 150000 euros para hacer arreglos en lo que queda de año y 2200000 euros para una reforma estructural en 2018. Queda mucho por hacer (Darío Pérez mantiene que por cuestiones metodológicas las personas que viven en La Rosa no tienen derecho a dormir en una cama, e insisten en la desprofesionalización de la red, haciendo desaparecer a los Integradores Sociales), pero poco a poco vamos consiguiendo objetivos. Queremos agradecer de nuevo el apoyo que desde el principio nos está prestando la Plataforma por la Remunicipalización y especialmente a los sin techo que estuvieron con nosotras denunciando su situación. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mejor reir que llorar

Ante la retirada de la comida caliente y el mantenimiento de las butacas en los nuevos pliegos de Centro Abierto La rosa, la negativa del Gobierno Municipal a municipalizar el servicio, manteniendo el negocio de la pobreza y externalizando el servicio dejandonos a manos de empresas de fondos buitres, y la degradación de los Tecnicos Superiores en Integración Social, que nos lleva al asistencialismo más rancio y al abandono de las personas que atendemos...
NOSOTRAS LES RESPONDEMOS CON HUMOR Y SE LO DEJAREMOS CLARO ESTA TARDE EN LA CONCENTRACIÓN FRENTE AL ÁREA DE GOBIERNO DE EQUIDAD, DERECHOS SOCIALES Y EMPLEO A LAS 19:00 (PASEO DE LA CHOPERA 41, METRO LEGAZPI).



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martes, 19 de septiembre de 2017

Queremos camas, no butacas

Hace tiempo que venimos denunciando la inexistencia de camas en Centro Abierto La Rosa. Las personas que residen en el centro pasan largos periodos de tiempo durmiendo en butacas de hospital, por los que muchas de ellas deciden echarse una manta al suelo para dormir. La respuesta del Área de Equidad, Derechos Sociales y Empleo es que al ser un recurso de corta estancia, no tienen derecho a dormir en una cama, total, para cuatro días que van a pasar aquí...

La realidad es muy diferente ya que tenemos personas alojadas durante periodos de más de 6 meses, en algunos casos han llegado a estar años con nosotros (la media de estancia en 2016 fue de 144 días, teniendo en cuenta que esta media se hace sobre el total de usuarios atendidos, contando los que pasan por el centro un sólo día para un servicio puntual).

Sin embargo, ante la polémica, en las últimas semanas se percibe un cambio de directrices, agilizándose las altas y bajas en el centro, en lo que parece ser un acto para cubrirse las espaldas, movilizando las plazas para que éstas personas realmente se mantengan en el centro durante una corta estancia, lo que nos lleva a vivir situaciones trágicas cuando se atiende a las personas por temporalidad y no dependiendo a su situación vital. Muchas de estas salidas no responden a criterios objetivos sino a disponibilidad de plazas en otros recursos, o directamente dejando a estas personas de nuevo en situación de calle bajo el pretexto de que "no cumplen objetivos". También se están forzando derivaciones a otros centros, sin que las personas afectadas estén preparadas para dar ese paso, por lo que las personas que no aceptan los cambios, vuelven a situación de calle. Esto afecta incluso a personas con graves problemas de salud (que requieren asistencia incluso para poder asearse), que pese a su delicada situación basal se quedan sin refugio ni atención.

Insistimos: toda intervención, se base en el marco teórico que se base, debe partir del respeto a la persona y a su dignidad. Todo lo demás no deja de ser maltrato institucional. 


POR TODO ELLO OS CONVOCAMOS EL PRÓXIMO MIÉRCOLES 20 DE SEPTIEMBRE A LAS 19:00 A CONCENTRAROS FRENTE AL ÄREA DE EQUIDAD, DERECHOS SOCIALES Y EMPLEO. POR UN TRATO DIGNO A LAS PERSONAS SIN HOGAR, POR UNA INTERVENCIÓN SOCIAL PÚBLICA Y DE CALIDAD. ¡LA LIBERTAD NO SE MENDIGA!











lunes, 18 de septiembre de 2017

Bienvenidos al Hotel La Rosa

No es la nueva temporada de American Horror History, ni tampoco son los baños de la película de culto Trainspotting, lamentablemente estas son las instalaciones de Centro Abierto La rosa, un centro municipal de atención a personas sin hogar dependiente del Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo que dirige "Marta Higueras". Las imágenes hablan por si solas, aunque recomendamos acompañarlas de la canción Hotel California, de los Eagles, para mayor ambientación.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Comunicado de Aptiscam ante la concentración del 20-S

Desde Aptiscam (Asociación Profesional de Técnicos/as Superiores en Integración Social de la Comunidad de Madrid) queremos haceros saber que el proximo 20/09/17 estaremos acompañando a "La Rosa" en la concentración que se va a realizar a las 19.00.

El motivo, denunciar la precariedad que sufren lxs usuarixs del centro que no solo llevan mas de 10 años durmiendo en butacas si no que ahora van a ver como desaparece la unica opción que tienen de comer comida caliente ya que el area del que es responsable la concejal del Ayuntamiento de Madrid, Marta Higueras, ha decidido que en adelante tanto la comida como la cena seran sustituidas por sandwich y bocadillos. Siendo además un número de bocadillos limitado a 40 cuando las plazas del centro son 65 en total (60 fijas y 5 de emergencia).

En lo referente a lxs trabajadorxs dejará de ser requisito el título de técnico en integración social lo que supone un paso atrás en nuestro reconocimiento y en la calidad del servicio prestado.

Os esperamos en el Paseo de la Chopera 41 para reclamar lo que es nuestro y apoyar a nuestrxs compañerxs que tanto tiempo llevan en ésta lucha que nos afecta a todxs.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Vuelve la persecución sindical en ASISPA

ASISPA vuelve a demostrar el talante de "entidad solidaria sin ánimo de lucro", esta vez sancionando a un miembro del Comité de Empresa del Juan Luis Vives y despidiendo a otro compañero de la candidatura de CCOO. El gobierno de Ahora Madrid no puede seguir mirando para otro lado mientras las empresas con quien contrata los privatizados servicios públicos atacan las libertades sindicales. En la concentración del 20 se lo vamos a recordar a Marta Higueras y Darío Pérez.

A continuación reproducimos el comunicado emitido por el sindicato reprimido.


CCOO denuncia que la empresa ASISPA, que actualmente gestiona los albergues municipales La Rosa y Juan Luis Vives, ejerce la represión sindical contra este sindicato. Ahora ha sancionado a dos compañeros: a un delegado activo del Albergue Juan Luis Vives y a su suplente en la candidatura para las Elecciones Sindicales, abusando de la menor garantía de este último antes de que pudiera tomar posesión de su cargo.

Uno de nuestros representantes más destacados en el Comité de Empresa del Juan Luis Vives, rostro conocido entre las plantillas del Sector de Intervención Social, espacialmente entre los/as profesionales de centros de personas sin hogar, ha sufrido en primera persona, una vez más, la actitud déspota de esta empresa, en esta ocasión en forma de suspensión de empleo y sueldo 30 días.

Tras varios años de defensa de la plantilla del Luis Vives, de pelea sindical por dignificar las condiciones laborales de este sector, de lucha por la aplicación del Convenio Colectivo de Intervención Social, de apuesta por la movilización y la negociación colectiva, no es ésta la primera sanción que le ha tocado afrontar, han sido muchos los intentos de acallarle recurriendo a los expedientes disciplinarios, también como estrategia para amedrentar a la plantilla.


Sin embargo, en esta ocasión el esperpento ha sido aún mayor, pues a la par que nuestro delegado había notificado a ASISPA una excedencia por motivos personales, la entidad decidió sancionar, esta vez no sólo a él, sino de paso, a su suplente, a quien ha despedido tras el correspondiente expediente disciplinario, truncando así la posibilidad de que pasara a formar parte del Comité de Empresa.


CCOO vuelve a denunciar que ASISPA no respeta el convenio sectorial de Intervención Social, precariza las condiciones laborales y salariales hasta límites insospechados, incumple la normativa básica de prevención de riesgos laborales, realiza prácticas hostiles contra la representación sindical y contra quienes levantan la voz y ejercen la crítica.


Estos son los métodos de una entidad que gestiona servicios públicos del Ayuntamiento de Madrid, servicios tan sensibles como la acogida de personas sin hogar. El Área de Equidad y Derechos Sociales y las personas responsables del Samur Social no pueden seguir amparando a entidades como ésta, e ignorando a los profesionales que dan la cara día a día y afrontan un duro y riguroso trabajo. La Administración municipal debe poner freno de inmediato a estas situaciones si no quiere convertirse en cómplice de las mismas.

lunes, 11 de septiembre de 2017

¡Nos comen los insectos!

Uno de los problemas que sufrimos en La Rosa es la presencia continua de insectos de todo tipo. Auténticas plagas (por la noche nos comen los mosquitos, literalmente). Hemos conseguido que se fumigue periódicamente, pero el problema no se soluciona porque al parecer (nadie nos dice nada oficialmente) bajo el suelo tenemos una fosa séptica desprendida, así que estamos sobre aguas fecales, de ahí que proliferen los bichos. En la imagen, las duchas.     


Inaceptable. Urgen reformas estructurales. El día 20 nos concentramos ante el Área de Equidad, entre otras cosas por la insalubridad que sufrimos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Entrevista a Daniel Reyes en Radio Cristalera

En Radio Cristalera entrevistan al delegado sindical de CA La Rosa quien nos explica la lamentable actuación del gobierno municipal en dicho centro, que depende del Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, cuya responsable es Marta Higueras. Darío Perez, es a su vez el técnico municipal jefe de Samur Social y Atención a personas sin hogar, que está permitiendo que las personas usuarias duerman en butacas o en el suelo, que no tengan comida caliente ni unas instalaciones dignas y que no reciban una atención profesional adecuada a sus circunstancias ya que este señor concibe el recurso de manera asistencial. Además, ha degradado a los profesionales que lo integran rebajando su categoría profesional y negando en todo momento que sean locutores válidos a la hora de realizar los pliegos de condiciones, que están hechos a medida de las empresas adjudicatarias en vez de mirar por las personas usuarias y los profesionales que formamos parte de este proyecto. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejamos con una bonitas fotos de las condiciones en las que el Ayuntamiento de Madrid tiene a las personas de CA La Rosa.




domingo, 3 de septiembre de 2017

20-S: Concentración en el Área de Equidad. ¡La dignidad no se mendiga!




Tras más de un año de lucha contra la nefasta y autoritaria gestión del Centro Abierto La Rosa (en manos de la empresa ASISPA), el Área de Equidad hace oídos sordos a nuestras reivindicaciones. No solo incumple el programa electoral de Ahora Madrid, negándose a la municipalización del servicio, sino que además ha elaborado unos pliegos que parecen dictados por la patronal. Unos pliegos vergonzosos que degradan a los Integradores Sociales y que ahondan aún más en la deficitaria atención que prestamos en el centro. Un centro que lleva años en condiciones tan lamentables que los graves problemas estructurales suponen un riesgo tanto para profesionales como para residentes. Son urgentes reformas en profundidad para hacer habitable el centro y evitar los problemas de insalubridad que actualmente sufrimos.


Se acabó comer caliente


Hasta la fecha, ofrecemos a las personas usuarias desayuno (leche, zumo y bollería) y comida y cena (dos platos y postre). A partir del 1 de noviembre (inicio del nuevo contrato) la comida y la cena consistirá en un bocadillo o sandwich. De esta manera, el Área dirigida por Marta Higueras ha decidido que las personas sin hogar que atendemos no tienen derecho a comer caliente, desapareciendo a su vez las dietas especiales por motivos de salud. De hecho, tener plaza en el centro dejará de ser garantía de comer a diario, ya que solo se ofrecerán 40 bocadillos (hay 60 plazas más 5 de emergencia).


¡Queremos camas, no butacas!


Tampoco parece tener intención el Ayuntamiento de dotar de camas el centro, por lo que las personas usuarias del mismo seguirán viéndose obligadas a dormir en butacas o tiradas en el suelo sobre una manta.




Degradación profesional para imponer el asistencialismo


Los nuevos pliegos cumplen la amenaza de Darío Pérez Madera (responsable municipal del servicio) de zanjar la disputa por la categoría profesional en la que debe encuandrarse a las Auxiliares de Servicios Sociales dejando de exigir para el puesto la formación como Técnico Superior en Integración Social. Así, estos nuevos pliegos nos degradan profesionalmente, degradan por tanto la calidad de la atención y además suponen un ataque directo al conjunto del colectivo TSIS, lanzando un misil en la línea de flotación de la consolidación laboral de este colectivo profesional en el ámbito de la Intervención Social.


Por otro lado, los pliegos no garantizan la subrogación del personal de las subcontratas (limpieza y seguridad) por lo que el nuevo contrato de gestión puede conllevar despidos.


Exigimos al Ayuntamiento que paralice la licitación y revise los pliegos. Desde La Rosa En Lucha no vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras se pisotean nuestros derechos y los derechos de las personas a las que atendemos.


No se puede servir a dos amos a la vez. No hay otra manera, o con la patronal o con la clase obrera. El Área de Equidad ha elegido bando, y no somos nosotros.